Siente un pobre a su mesa


Así rezaba el lema que desde la dictadura se mandó colocar encima de la puerta de entrada a la Lavandería de Malas Conciencias. En los años 50, como un niño glotón que se ha comido todo el pastel el solito y ahora se siente morir, la dictadura debía sentir remordimientos por tanto saqueo (material, ideológico y espiritual) que había practicado por todo el territorio de esa patria una, grande y libre (y aislada y solitaria y catolicofascista y campeona de las liberticidas, añado yo); contra todo lo que oliera a rojerío. Pero a mí me suena todavía peor, no me suena solo a remordimiento, me suena a recochineo: “te doy un golpe de estado, me cago en tu voto democrático, te mato, te echo de nuestro país, te despojo de tus ideas y de todos tus bienes, te digo lo que tienes que pensar, te meto preso y te obligo a levantar un monumento para mayor gloria de mi represión hacia ti, y, si aún andas por ahí y te quedan ganas de vivir…, pobrecito mío, ven que te de algo de comer, que si un buen cristiano no se ocupa de ti, quien lo va a hacer?”

Ahora, como siguen mandando los mismos, queramos o no, pues las cosas siguen igual. Ahora se puede escuchar un murmullo de “ego te expolio” desde el gobierno que tira para atrás, pero ojo!, desde el gobierno y desde la oposición, que viene a ser lo mismo, porque no nos engañemos, cuando se habla de oposición estamos hablando de oposición no al gobierno, sino al ciudadano en sí. Los unos nos quieren expoliar los derechos (que en Estados Unidos llamarían civiles, como si hubiera que distinguirlos de unos supuestos derechos militares), los otros nos quieren expoliar el dinero público (que tanto esfuerzo le ha costado poner al que lo ha aportado y esconder al que nos estafa a todos esquivando al fisco); y los dos nos quieren expoliar de eso que solo ellos llaman democracia, y que se supone que es el poder que emana del pueblo, pero en este caso, lo único que emana del pueblo son unos efluvios de expoliado que tiran para atrás.

Siente un pobre a su mesa, sí. Puede que solo sean impresiones mías, pero como esto siga así, los parados de este país nos tendremos que poner a fabricar mesas a toda leche, porque las que hay ya están a punto de llenarse.

Yo, por mi parte, contribuyo humildemente en lo que puedo, y cada día me siento a mi mesa como pobre en ejercicio (en ejercicio de equilibrios sobre el trapecio sin red para llegar a fin de mes)

Y si alguien se apunta, pues mejor. Total, donde pasa hambre uno, pasan hambre dos, o tres mil o cuatro millones. Es lo bueno que tiene la pobreza, que por más que se reparta nunca se acaba.

Es por todo ello y por el compromiso de algunas de las personas más ricas de la tierra de donar la mitad de su fortuna cuando mueran, que quiero asumir aquí y ahora, y ante todos ustedes, mi más firme compromiso de donar a estas personas multi-super-ultra-hiper-millonarias, el 50%, pero qué digo, el 100%, sí han oído bien, el 100% de mi pobreza.

Eso sí, esta donación tendrá lugar cuando yo haya muerto, no quiero mostrar en vida ni la más mínima solidaridad o altruismo hacia ellos, ¡qué dirían de mí!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s