En 2011 habrá menos guerras


Recientemente se han propuesto en Estados Unidos importantes recortes en el gasto público, que afectan principalmente al gasto social, a lo que allí denominan “earmarks”, y que no son otra cosa que las enmiendas  presentadas por los legisladores para financiar proyectos en sus distritos. Esta ley de austeridad y recorte del gasto público es conocida con el desafortunado nombre de “Ley de Reducción de Gastos Innecesarios 2010″, y que para mi extrañeza, y para la de todo aquel que tenga dos dedos de frente, no considera “innecesarios” los gastos militares, pero sí los sociales. Impresionante.

En un telediario de CNN+, del pasado día 10 nos anuncian, y a mí me da la sensación de que con la intención de provocarnos pena y conmiseración, que el gasto militar de los Estados Unidos de Norteamérica del Norte (la mayor prepotencia mundial), también sufrirá el correspondiente recorte como consecuencia de la crisis. ¡Qué pena!

En realidad, la noticia no era tan buena como gritaba el titular, ya que al final del comentario (y como en voz baja) se explica que el gasto militar (que insisten en llamar eufemísticamente de Defensa, como si esa nación se pasara las 24 horas del día repeliendo ataques en la mismísima frontera), verá recortado únicamente su aumento. Esto es, por si no queda suficientemente clara la redacción de la noticia por los voceros del imperio, que el gasto militar seguirá aumentando, (sí, menos), pero seguirá aumentando.

Este anuncio del gobierno estadounidense (que no americano, ni norteamericano), ha causado lógica confusión y alarma entre los millones de empleados públicos relacionados directamente con su maquinaria de guerra. De los relacionados indirectamente con dicha maquinaria de expansión y conquista, es decir, de las contratas de seguridad privada, no se ha especificado nada.

Supongo que los sesudos del mayor experto mundial en invasiones, estarán considerando la posibilidad de sancionar a todo aquel soldado que falle al disparar su arma (ya sea contra enemigos reales o potenciales, como si son civiles) ya que ello contribuiría a bajar considerablemente la efectividad de su gasto de “DEFENSA”. Hay que aprovechar bien las balas, muchachos.

Mientras tanto, Estados Unidos sigue sin firmar el tratado internacional que pone fin al uso de las bombas de racimo (al igual que Rusia y China). Quizás tenga algo que ver en esa tozuda negativa, que Estados Unidos es uno de los principales productores de este tipo de armamento. Y como quiera que también es el principal  productor de las guerras donde se utilizan, pues eso, que todo queda en casa. Aunque no he sido capaz de encontrar en todo internet ni un solo informe de bajas estadounidenses por estas bombas. Y esto no deja de ser curioso, porque las bajas estadounidenses (que no americanas, ni norteamericanas) nos las traen a la mesa mientras comemos y cenamos (esta por Obamaaaaaaa, esta por Afganistánnnnnnn, esta por la Libertaaaad…), mientras que las bajas de los países invadidos hay que salir a buscarlas, casi casi a primera línea del frente.

En términos prácticos supongo que la reducción del incremento (una expresión creada para engañar y emborronar la verdad) del gasto militar de ATAQUE sufragado por el imperio, podría traducirse en que dejen de enviar constantemente soldados a pacificar cualquier país con riquísimos recursos naturales. Y si no, siempre se puede seguir la táctica que ha seguido Obama para hacer creer a su pueblo que, tal y como prometió, abandonaría Iraq antes del 1 de septiembre próximo, es decir, cambiar el nombre a lo que están haciendo allí, y decir que se van a quedar 50.000 soldados (con capacidad bélica reconocida, aunque eso sí, de “DEFENSA”) para instruir al ejército iraquí, que digo yo que cada soldado iraquí tendrá que recibir instrucción de varios soldados estadounidenses simultáneamente. No quiero ni pensar que además le pongan deberes para casa.

Así que, ya es oficial, en 2011 habrá menos guerras.

Puede que tan solo sea una impresión mía, pero creo que sería bueno que reconsiderasen el nombrecito de la ley de reducción del gasto público (“Ley de Reducción de Gastos Innecesarios 2010″) y lo sustituyeran por “Ley de Reducción de 2.010 Gastos Innecesarios”, todos ellos relacionados con su expansión militar y que disfrazada de “Comunidad Internacional” pacifica y evangeliza países por el ancho mundo.

Yo, por mi parte, seguiré con mi guerra contra su paz.

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