Cafres del oficio


El día 29-S, ardieron 10 millones de contenedores de basura.

Los violentos piquetes desinformativos.

Tras la reciente huelga del 29-S, la mayoría de los medios de comunicación de este país, que son mayoritariamente defensores de la derecha más rancia y casposa, valga la redundancia, cargaron las tintas no ya contra los huelguistas, sino contra la huelga misma, en cuya práctica y derecho nos asiste a todos (incluso a ellos) nuestra Constitución. Los más cafres de entre ellos, lo cuál no es una gran pista, dejaron a un lado la titulación universitaria que a la mayoría de ellos se les supone, y desacreditaron una vez más la profesión de periodista, cuyo prestigio cuesta tanto construir y tan poco destruir. La mayoría de ellos se olvidaron de la información como tal, así en neto: información. Limitándose a opinar. Estos cafres del oficio despreciaron las reglas más básicas con las que se construye la crónica de una noticia. Las respuestas a las consabidas preguntas que como mínimo hay que hacerle a un hecho o evento informativo, fueron sustituidas en los días siguientes por estas alternativas y subjetivas:

Hecho informativo: LA HUELGA GENERAL

—¿Qué?

Respuesta correcta: Informar de la Huelga General

Respuesta del cafre: Desacreditar y/o silenciar la Huelga General

—¿Quién?

Respuesta correcta: 10 millones de trabajadores

Respuesta del cafre: 4 liberados sindicales violentos

—¿Cómo?

Respuesta correcta: De forma mayoritariamente pacífica

Respuesta del cafre: De forma mayoritariamente violenta

—¿Cuándo?

Respuesta correcta: Desde primeras horas del día y durante toda la jornada, para informar a los trabajadores sobre su derecho a la huelga y evitar así que ejercieran su derecho a ceder ante las amenazas decimonónicas de algunos empresarios.

Respuesta del cafre: En momentos aislados, en respuesta agresiva a la policía o a los muchísimos trabajadores que querían ejercer masivamente su derecho al trabajo.

—¿Dónde?

Respuesta correcta: En todo el país, con distinto seguimiento según sectores, siendo mayoritario en industria pesada, medio en grandes empresas y coaccionado, casi nulo, en empresas pequeñas y familiares.

Respuesta del cafre: En otro país, porque en España la jornada transcurrió con normalidad casi absoluta.

—¿Por qué?

Respuesta correcta: Por defender los cada vez más menguantes derechos de los trabajadores, en beneficio de los beneficios de los que atesoran cada vez más y más derechos y privilegios.

Respuesta del cafre: Por un afán de protagonismo de 4 vividores sindicalistas que mantienen a este país anclado en el S.XIX impidiéndole avanzar como se merece.

Como extracto del singular espíritu faccioso de esta legión de cafres del oficio, vaya la retahíla de titulares que al día siguiente obligaron a las pobres rotativas a mentir:

“Fracaso de los sindicatos y del gobierno” (El Mundo); “Fracaso general” (ABC); “Estrepitoso fracaso del intento de huelga de Zapatero, Toxo y Méndez” (La Gaceta); “Fracaso de la huelga borroka” (La Razón); “Huelga no general” (La Vanguardia); “Madrid contra los sindicatos” (Los Infelices de libertad digital). Estos mismos infelices informaban de que un “megapiquete” “informaba” a la Gran Vía, todo un ejemplo de lo que es el periodismo desviado e interesado. Estos cafres del oficio, tergiversan la realidad mostrando imágenes parciales de cuanto ocurrió el 29-S, y haciendo ver que eso fue la generalidad, al tiempo que, incomprensiblemente, pretenden hacer creer a sus lectores (y a esto en mi pueblo lo llaman “engañar”) que la huelga fue un fracaso.

Señores, una vez más, la información no es opinión. Opinar subjetivo, informar objetivo. Me lo copian cien veces y me lo traen para mañana, que sino me van a romper ustedes la barrera de la dignidad, otra vez.

Las contradicciones del cafre.

Desde entonces, todos estos medios han incurrido en desternillantes contradicciones que han ido en detrimento, si cabe, de su pobre y mendicante imagen.

Vinieron las quejas y los lamentos por la millonada que, con motivo de la huelga, iban a perder los empresarios. No deja de extrañarme esta circunstancia teniendo en cuenta el escaso éxito que, según estos mismos empresarios, por boca de su distinguido y aclamado líder Díaz Ferrán, anunciaron que tuvo el mayoritario clamor social.

Otra contradicción en la que han incurrido es la utilización de la denominación de “servicios mínimos” en aquellos casos en los éstos no bajaban del 50%. En este sentido, los personajes al mando de las tropas opresoras, se han mostrado especialmente violentos y agresivos con quienes pretendían ejercer su derecho Constitucional a la huelga.

El único termómetro fiable podría ser el número de jornales que los empresarios hayan pretendido descontar de las nóminas de septiembre. Dato éste que veo difícil que se pueda llegar a conocerse nunca en su totalidad, pues sobre este punto también se conocen amenazas que hacen que el trabajador valore en gran medida el silencio. Si anuncian pérdidas millonarias pero se las cobran a sus empleados, no serán tan millonarias o no serán “tan” pérdidas. Este Díaz Ferrán es un pillo y siempre sabe a quién endosarle la factura: a los trabajadores, a la Comunidad de Madrid, ese paraíso fiscal para personajes especiales. Ya se pueden preparar los de Hacienda, pues este hombre no conoce límites, aunque está haciendo todo lo posible para conocer de primera mano los límites de unos buenos barrotes.

Con todo, la más grave de cuantas contradicciones han derramado estos cafres por los ojos y oídos de millones de inocentes, es la del frente común que han creído necesario montar frente a la huelga. Si no era para tanto…, ¿a qué viene tanto frente en contra? Deberían saber estos personajes, que ni 10, ni 20, ni 30 medios de desinformación masiva con ramalazos dictatoriales pueden, ni con mucho, achaparrar la voluntad y silenciar los derechos de cuantos acudieron a la huelga y de cuantos no pudieron acudir, incluidos ellos. Porque estos cafres del oficio aún disfrutan de algunos derechos laborales gracias a que hay gente que lucha por ellos y va a las manifestaciones.

De todo el conjunto, me quedo con la repetición hasta la suciedad, de las imágenes de la algarada que se formó en la manifestación de Barcelona, en la que tuvieron lugar algunos incidentes de desorden callejero. Hasta hace, como quien dice, cinco minutos que han dejado de emitir las imágenes (seguramente por deterioro y fatiga de los materiales, que no por fatiga de los cafres), habré contado, por lo menos, por lo menos, unos 10 millones de cubos de basura ardiendo, así a ojo de buen cubero, unos 10 millones arriba, unos 10 millones abajo.

En fin, puede que solo sea una impresión mía pero creo que los de esta tropa no son más que cafres del oficio, que mejoran por momentos a todos los demás, es decir a quienes ejercen el periodismo desde la honradez y la dignidad profesionales. Y eso es precisamente, la honradez y la dignidad de la profesión, lo que estos cafres tienen permanentemente en huelga a la hora de ejercer su profesión, sustituyéndolos por inquina y odio. Ellos sabrán por qué.

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10 Respuestas a “Cafres del oficio

  1. Pues yo lo tengo muy claro, el porqué: porque son unos pesebreros que cobran un pastón por vivir rascándosa las pelotas a dos manos y pegando cuatro ladridos en sus columnas o artículos.
    Si fueran trabajadores de verdad, con las mismas condiciones, trabas y problemas que los demás, ibas a ver qué poquitos se atreverían a alzar tanto la voz con sus cafrerías.
    Por cierto, los cafres creo recordar que eran una tribu de África que les daban unas palizas tremendas a sus hijos; mejor me ahorro el comentario sobre el “necesario cachete” en España y sobre las “fiestas del lloro” en Japón, ¿verdad…?
    Salud y República (le pese a quien le pese).

  2. Ojalá Rafa esto que escribes se difundiera y lo conociera mucha gente . Lamentablemente, pasa quizás como en las películas de autor que llevan mensaje y tan solo llegan a unos cuantos, el resto van a los cines con carteleras de super producciones que transmiten pésimos valores. Saludos.

  3. Muy buen escrito. Me alegro de haber descubierto este blog vía comentario al de Jordi en Público. Nos leemos. La información no es opinión, la información no es opinión, la información no es opinión, la información no es opinión…. XD

  4. “coaccionado, casi nulo, en empresas pequeñas y familiares.”
    ¿esta frase tambien es informativa o más bien un juicio de valor?

    Una persona convencida y otra por miedo, esos han sido los únicos huelguistas en mi entorno -urbano y de servicios-. Y eso sí es un hecho.

    • No discuto en absoluto que lo que cuentas sea un hecho, pero que lo hayas vivido tú no significa que sea más “hecho” que lo que yo haya podido conocer. Y tampoco te da derecho a poner en duda lo que han experimentado los demás. Además tampoco especificas si tu entorno es de gran empresa o mediana o pequeña o familiar. Está claro, no deja de ser un hecho, pero tampoco pasa de ahí, y más bien con poco detalle.
      Gracias por participar.
      Saludos.

  5. La huelga fue un fracaso lo miréis por donde lo miréis, aunque tenéis razón en que cada vez se pierden más derechos laborales y por supuesto el empresario o la banca nunca pierden, la gente lo que quiere es trabajar tranquila y que el sueldo le llegue para mantener una calidad de vida, vamos, como imagino que os gustará a vosotros, el otro día escuché en la radio a un personaje que parecía disculpar toda la violencia sucedida en Barcelona, y en otros puntos de España, y con sus pacíficos piquetes “informativos” donde algunos se dedican a insultar al trabajador que no quiere o no puede permitirse una rebaja de su salario por el día de huelga, (ya que el sindicalista va a cobrar igual su subvención), claro que a dicho personaje seguramente no le quemaron el coche ni el escaparate de su negocio… En fin abrid los ojos que la realidad es la es, desde los mercados financieros hasta la microeconomía de barrio, y si os ocurre algo mejor para mejorar el sistema ya sabéis a luchar por ello, pero por favor que no me quemen el coche ni le tiren piedras a mi pequeña tiendecita, para hacer el payaso delante de la policía mejor que se apunten al circo y hagan su carrera profesional haciendo reir a la gente.

    • Desde mi punto de vista no es admisible ningún tipo de violencia por muy justa que sea la causa que la origina, creo que la violencia anula parte, sino todas, las razones.
      Pero te vendría bien abrir los ojos y saber distinguir entre defender unos derechos y confundir a todo el mundo con los violentos. Quien defiende sus derechos merece más respeto que quien se los quiere quitar. Si tu prefieres entornar un ojo y ver que solo los violentos reclaman sus derechos, pues me parece que te equivocas.
      También sería bueno que supieras que hubo piquetes violentos con uniforme, y que “informaban” a base de porrazos.
      Confundes también, y ya son demasiadas cosas, al trabajador que grita para que no le quiten aún más derechos con el sindicalista (al que pones a parir)
      Y no creo en absoluto que ninguno de ellos merezca tu calificativo de “payasos”.
      Abre tú los ojos y date cuenta de que los mercados financieros no tendrán miramientos contigo porque no estés a favor de la huelga. La huelga es solo un derecho que la mayoría ejerció el día 29-S, te pese más o te pese menos.
      Los que hacen reír a la gente son esos cafres de la prensa y del micrófono de los medios del sistema.
      Saludos.

  6. Pingback: Nuestra señora de las ocho horas | Amauta

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