Indignados e Indignandos


Nadie que sea honesto puede criticar a otro por reclamar honestamente sus derechos, menos aún por intentar que los demás sean honestos con él. La reclamación de la honestidad ajena no es algo criticable bajo ningún punto de vista. Bueno, sí, tal vez lo sea desde el punto de vista de quien no es honesto.

Por ello, me pregunto cuál es el precio de las personas que no protestan contra la deshonestidad de este sistema. O, dicho de otro modo, cuál es la posición que ocupan esas personas en la estafa piramidal en que se convirtió hace mucho tiempo este sistema al que llaman Democracia.

Concentración en la Plaza de La Montañeta (Alicante) el día 20-21M en la que tuve el honor y el orgullo histórico de estar presente.

Los que reclamamos un sistema más democrático y más justo también lo reclamamos para las personas que nos critican, para los que pretenden insultarnos tachándonos de pertenecer a una u otra ideología…, por supuesto que muchos tenemos una determinada postura política, pero por encima de ello somos ciudadanos, y por encima de ello somos ciudadanos indignados, sin comillas tipográficas como utilizan algunos diarios. Indignados, sin más. Indignado no es un apodo, es una forma de vida, la única que nos han dejado elegir.

Mientras los ciudadanos vivimos indignados, algunos medios de comunicación y los políticos de los partidos mayoritarios viven indignando, indignando a la ciudadanía que reclama mayor sentido y contenido para la palabra Democracia, y que ellos olvidaron minutos después de jurar sus cargos. La clave de todo quizás sea que los ciudadanos vivimos EN la crisis, mientras que ellos (políticos, banqueros…) viven DE la crisis.

Asusta ver cómo un niño de 10 años tiene las cosas más claras que quienes se pretenden periodistas, politólogos, sociólogos y analistas en general, y que aseguran no saber todavía qué quieren “esos indignados”. Un buen argumento para empezar a criticar a estos indignados sería conocer sus deseos, sus propuestas, sus expectativas, sus pretensiones…, antes de conocerlas todo ataque va más allá de lo gratuito y se adentra en el terreno de lo antidemocrático, y lindando con lo delictivo.

Puede que solo sean impresiones mías, pero creo que en el futuro, Intereconomía será el nombre de una terrible enfermedad mental.

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6 Respuestas a “Indignados e Indignandos

  1. Yo no diria que las personas que hoy estan en Puerta de Sol,tengan ideas politicas.
    En ese caso esta ave,tambien tiene una idea politica.
    http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=9479342&server=vimeo.com&show_title=0&show_byline=0&show_portrait=0&color=00ADEF&fullscreen=1

  2. Esto lo firmo como anóni@s pues son MUCHAS las voces anónim@s (y sumando…) que se transforman en UNA!
    Estoy contento pues soy el primer comentario creo, el asunto es que como SIEMPRE hermanito dás el martillazo en el dedo del corazón y se nos calló un lagrimón (lamento la poética Tanguera), pero ESTE niño al igual que el mío se da cuenta que “Algo” pasa que “Algo” debe de pasar…y es nuestro deber trabajar por ellos…para que las nuevas generaciones sepan que no se deben callar.
    Pablo, Alejandra y Gregorio Pantazoglou.

    • Querido Pablo, te agradezco mucho un mensaje tan cercano al corazón de todos los que creemos que tenemos que luchar por el futuro de los nuestros.
      ¿qué clase de personas seríamos si no fuéramos capaces de levantarnos contra quienes arruinan el futuro de nuestros hijos?
      Un abrazo muy sentido para la familia Pantazoglou.

  3. Víctor, puede ser que en un futuro intereconomía sea el nombre de una de esas enfermedades raras con escasísimas esperanzas de curación.
    Yo ya me lo estoy imaginando y temiendo:

    —¿Qué tal sigue tu padre?
    —Muy fastidiado, chico; ahora los médicos le han diagnosticado que tieneintereconomía en grado 2.0.
    —Y eso q é lo keé…
    —Una enfermedad muy jodida. Mucho, mucho… (!!)
    —¿Y tiene cura?
    —Sí, sí; claro, claro. A mi padre no le falta todos los martes la visita del capellán/castrense del cuartel de Prado del Rey y los jueves, dos monjitas del Corazón de Jesús.
    —No; no. Si no te pregunto por el cura, te pregunto si hay esperanzas de curación de esa rara enfermedad que me dices que ha contraído tu padre.
    —Pocas; muy pocas. Le han recetado que beba a mucha agua de la fuente del monasterio benedictino del Valle de los Caídos y que en los días buenos se ponga en la terraza cara al sol, pero aun así y todo, no nos dan muchas esperanzas de curación. Como es tan mayor…
    —Que se mejore.
    —Gracias, y tú que lo veas.
    —Gracias.
    —A ti.
    —Adiós.

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