Archivo de la etiqueta: FMI

Fe de erratas (Semana 30 de 2011)


  • Todavía hay clases

El día 26 de julio publica ABC una nota relativa a la muerte en prisión de un preso cuyas peticiones y pruebas de inocencia fueron desoídas por los jueces. El preso inició una huelga de hambre en reclamación de una justicia que nunca llegó. El titular de la nota de ABC es: “«Inocente» hasta la muerte[1]”, el entrecomillado de la palabra inocente, parece más una sentencia irónica que una información. El texto acaba diciendo “Fuentes penitenciarias señalaron ayer a Efe que en estos meses se ha realizado todo lo posible por salvar la vida del reo, de 41 años, pero su voluntad por continuar pese a las consecuencias han podido más y le han condenado a morir.” Ciertamente nada tiene que ver este tratamiento con el tratamiento masivo que le dispensaron en este diario a la muerte, también por “su voluntad por continuar pese a las consecuencias”, de Orlando Zapata, aquel delincuente común cubano que la mafia periodística elevó a mártir para utilizarlo contra el pueblo cubano. Parece que para ABC hasta entre los huelguistas de hambre debe haber clases.

  • Contra todos

El incomprensible empeño del integrismo radical de la ultraderecha tóxica española por criminalizar a todo aquel que no comulgue con sus ruedas de molino alcanza el día 26 de julio cotas sorprendentes. Ese día La Gaceta de Intereconomía publica Sigue leyendo

Políticas neoliberales, ¿vacuna o enfermedad?


Las recetas de todos los que, teniendo poder para ponerlas en práctica, afirman tener la solución para salir de la crisis, van todas por el mismo camino. Todas ellas son de tipo neoliberal, todas ellas atentan contra el más débil, todas ellas buscan financiar los excesos y las extravagancias del gran capital imponiendo penas económicas a las clases más desfavorecidas.

La crisis sufrida por Sigue leyendo

Imágenes de la indignación griega


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FMI, el terrorismo con corbata


Verdaderas siglas del FMI

“Profundizar las reformas del mercado laboral” es la frase protagonista de los últimos días, la más pronunciada por los economistas más sanguinarios, la más repetida por los políticos más a salvo de verse afectado por tales reformas, la más leída y escuchada por la atónita ciudadanía y la más escalofriante para quienes ya se cuentan entre las víctimas mortales de las reformas anteriores.

Con la misma propagación que una explosión tiene en una alcantarilla, la insidiosa y carroñera presión del FMI sobre Sigue leyendo

Taboo sex show


El sexo como culpa en la sociedad estadounidense

Estados Unidos tiene un trastorno sexual severo. La trascendencia que tiene este tema en aquel país distorsiona la justicia y va mucho más allá de la propia vida humana. Incluso va mucho más allá de lo que cabe en cabeza humana, al igual que ocurre con otras de sus perniciosas costumbres, como el ejercicio de su destructivo y aberrante imperialismo económico y militar.

Pero el problema que tiene la “cultura” estadounidense con el sexo es extraordinario Sigue leyendo

Los infiernos fiscales


“Solo la gente corriente paga impuestos” (Tax Justice Network)

Todos tenemos una idea aproximada de lo que es un paraíso fiscal. Gracias al imaginario colectivo, todos hemos oído hablar de ellos, bien en el cine, bien a través de un chiste en el que quien se ríe es otro… Cuando pensamos en “paraíso fiscal”, el imaginario colectivo nos sirve informaciones estereotípicas que van desde el sonriente hombre de negocios que acarrea un maletín no muy ligero de peso, hasta jets privados que aterrizan junto a playas interminables con palmeras a punto de tocar un agua cristalina…, pero también nos surgen nombres de lugares a los que asociamos con esa idea de “paraíso fiscal”, y pensamos en Suiza, Gibraltar, Islas Caimán
Si profundizamos un poco en la amable vestidura del imaginario colectivo, descubriremos que los paraísos fiscales son lugares reales, en Sigue leyendo

Mi casa será Portugal


Crónica de un rescate anunciado

Vista de Lisboa

Hará cosa de un par de meses abrí el buzón al llegar a casa. Por suerte no había facturas, tan solo una carta del banco que, igualmente, me produjo cierta intranquilidad. La abrí escorado, como al descuido, sin querer mirar. Suspiré. Dentro solo había un díptico comercial. Mi respuesta fue: “No”. Yo no necesitaba ningún préstamo para cambiar de coche. Simplemente no quería cambiar de coche.
Antes de meterme en casa vi de reojo a los nuevos vecinos, que miraban con resignada desaprobación el estado de mi viejo coche. Los nuevos vecinos han encontrado trabajo como comerciales de Sigue leyendo